
La crisis contemporánea es una crisis de falta de Dios. Y sabes que es verdad.
Mira alrededor. Mira de verdad.
La sociedad se está desintegrando. No lentamente — rápidamente. Las personas no saben por qué viven. Los jóvenes están deprimidos. El matrimonio se derrumba. Los padres no saben cómo educar. Los líderes son corruptos. Todos saben que algo anda mal, pero nadie sabe qué.
Te diré qué. Es la ausencia de Dios.
No hablo de religión. Hablo de la Presencia real de lo divino en la vida humana. La cultura dijo “no necesitamos a Dios”. Y construyó un sistema donde todo es relativo, donde el significado es personal, donde la moral es una cuestión de preferencia.
¿Y el resultado? Una sociedad que no tiene fundamentos. Construcciones de arena con cimientos de aire.
Jesús dijo: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen”. Nosotros hemos construido una civilización sin el Señor. Y mira en qué se ha convertido. Un lugar de confusión, miedo, división, odio.
No es una coincidencia. Es consecuencia inevitable.
La iglesia piensa que la solución es hacer más programas, más eventos, más videos, más táctica de marketing para atraer personas. No. La solución es volver a la Presencia. Volver a vivir como si Dios fuera real. Como si Su juicio contara. Como si Su amor fuera el fundamento de todo.
Cuando una sociedad vuelve a Dios — de verdad, no religiosamente — todo cambia. El crimen baja. El matrimonio se fortalece. La gente encuentra significado. La vida vuelve a tener sentido.
Tú lo sabes. En lo profundo, sabes que algo falta. Y lo que falta es Dios.
Repite conmigo: la crisis de mi civilización es mi oportunidad de volver a Dios.
Commenti (0)
Nessun commento ancora. Sii il primo a condividere il tuo pensiero!