
Cartas a Dios: escribir para encontrarse a sí mismo
Hace algunos años comencé un experimento: escribir cartas a Dios. No por devoción religiosa, sino por necesidad interior. Necesitaba un interlocutor que no juzgara, que no interrumpiera, que simplemente escuchara.
El experimento
Tomé un cuaderno y comencé: "Querido Dios, ni siquiera sé si existes, pero necesito hablar con alguien." Desde aquel día, no he vuelto a parar.
Escribir a un "Tú" — sea Dios, el universo, o simplemente la parte más sabia de nosotros mismos — tiene un poder extraordinario. Nos obliga a ser honestos.
Para quien no cree
No hace falta creer en Dios para escribir estas cartas. Puedes escribir a la vida, al destino, a quienes te precedieron. Lo importante es escribir con sinceridad, sin filtros.
"Escribo para descubrir lo que pienso." — François Mauriac
Inténtalo. Toma una hoja, y comienza con: "Querido..." Luego deja que las palabras vengan solas. Podrías sorprenderte de lo que descubres.
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